
Año 1996, caminas tranquilamente por la calle cuando de repente a tú lado empieza a sonar una musiquilla impertinente en un solo tono en el bolsillo de un hombre de mediana edad. El hombre, medio avergonzado (vale, también los había orgullosos, pero esos se llamaban todos Kevin o Jessica), desliza su mano dentro del bolsillo y lentamente extrae un aparato del tamaño de un zapato de Pau Gasol, extrae la antena (con lo que hay que desviar el tráfico aéreo por encima de su cabeza) y dice:
Diga?… Diga?… Como?… Es que no se escucha muy bien… la cobertura queeee noooo… como??…
Año 2008, hoy ése es el gesto más habitual que podamos encontrar, ya no es música monotono, sinó que hemos pasado a politono, real y finalmente chikichiki. Incluso hay quién aprovecha que tenemos dos manos y dos orejas para poder hacerlo en dual… lo de las dos bocas aún lo están estudiando… porqué ya tenemos más móviles que personas… Ha sido una revolución, ha cambiado como vivimos, el lenguaje (Qué entenderíamos en 1996 por hacer una perdida?), y mucho, mucho más…
Pero hoy me centro en una de sus consecuencias imprevistas, la muerte de uno de los aparatos más odiados de la historia, el despertador. Todos hemos soñado con poder lanzarlo contra la pared al despertarnos, era como la introducción en una vida de ricos, si algún día te tocaba la lotería, tenías que ponerte el despertador como si fueras a ir a trabajar y después romperlo contra la pared… Quizá fuera más fácil no ponerlo pero parece que nadie pensó en esa posibilidad… Imagino la administración, a ver, dónde está el despertador roto?… Muy bien, aquí tiene sus millones…
Y entonces, llega el móvil, como navaja suiza de los aparatos electrónicos y se pone a hacer el trabajo de los demás, que si una agenda, un cronómetro y hasta un despertador!! Y nos lo creemos, y lo empezamos a usar, alguien todavía usa un despertador tradicional? Alguien no ha sucumbido a usar el móvil? Yo lo uso, y es muy cómodo, siempre lo tengo conmigo aunque esté de viaje, puedo programar diferentes alarmas, pero… pero no puedo romperlo… No puedo romper el despertador sin romper también el reproductor de música, las fotos y mi agenda, en fin que ya no puede tocarme la lotería sin perder parte de mi pasado. Aunque quizá eso en el fondo tampoco sea tan malo, o quién quiere conservar esa canción de hombres G o la foto de aquella despedida de soltero?
Foto de xeviharo
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4 Comments
#1. Xavier Haro 04.11.2008
Sinceramente me ha emocionado tanto el echo de que pongas una foto mía como de que hables en tu articulo del “malogrado” reloj despertador. Da la casualidad que mi padre es relojero y que yo, en primera persona, he vivido el declive de este funcional aparato, ahora convertido por ejemplo en una opción más de una vulgar plancha.
Me gustaría pues explicarte un poco la historia de mi padre y la de este despertador.
De bien joven, ahora tiene 74 años, mi padre, por su cuenta y riesgo, aprendió el paciente y por aquellos años importante oficio de relojero. Leyendo libros y montando y desmontando innumerables veces viejos relojes adquirió los conocimientos que le creyeron poseedor de la siguiente qualidad que mencionaba en sus targetas de presentación: “Relojero, especializado en los más difíciles”. Después este hobby le ha servido para matar los ratos libres que puede poseer un funcionario y tener unos ingresos extras. Contactaba con diferentes relojerías o joyerías y les arreglaba los relojes: relojes de muñeca, de pared, buenos, malos, etc. Es obvio pues pensar que en casa cuando no sonaba un despertador lo hacía un cucu, eso si, nunca a las horas en punto. Ahora me hace gracia recordarlo pero entonces, y sobre todo por las noches, era algo molesto (dejémoslo así). Pues resulta que cuando a mí me llega la hora de tener despertador, cosa que sucede en un momento hormonal ligeramente alterado, vaya la pubertad, en Xevi Haro tiene muy claro el despertador que quiere escojer: el único de entre los muchos que su padre tenía para vender por los pueblos de La Mancha con un “discreto” color rojo. Pero no acabó aquí mi delirio hormonal. Resulta que este despertador funciona a cuerda, tanto el reloj como el despertador. Eso quiere decir que este despertador hacía (y hace) un tic, tac que se sentía en todo el piso y no os digo nada del ruido del despertador. Realmente era un ruido metálico a un volumen tanto elevado que nos vibraban (incluyo a toda mi familia) hasta los huesos. En realidad mi carácter no fue muy “difícil” durante esta fase de mi vida, pero si reconozco que el hecho de haber escojido y haber usado este despertador durante unos cuantos años fue un acto de rebeldía juvenil. Debes saber que para generar este nivel tan impresionante de decivelios cada día antes de dormir debía realizar la al principio engorrosa tarea de dar cuerda. Pero yo fiel a mi intento de hacerme sentir importante no me olvidaba ni un día. Otra cosa muy curiosa de este despertador es que muchos años antes del lucrativo invento de los “Swatch” los creadores, vascos, de este despertador ya tuvieron la misma idea: este despertador no se puede abrir y por lo tanto no se puede arreglar. Esto suponía una garantía de buen funcionamiento, aun cuando semanalmente se tenía que ajustar la hora, y la seguridad de más ventas: cuando se estropeaba a la fuerza te debías comprar otro de sus divertidos y freaks despertadores.
Por último comentarte que intentaré hacer una grabación con el sonido de este despertador para adjuntarlo.
#2. Pedro Marce 04.12.2008
Vaya xevi, toda una historia con tú despertador, me alegro de que la compartas, seguro que tú no te pasarás a usar el móvil…
Un saludo,
#3. Public Enemy 04.16.2008
Otro mas que se suma a la lista de los que usan el movil como despertador
#4. Pedro Marce 04.16.2008
Sin embargo nunca fuí de usar el reloj cuando los empezaron a sacar con alarma, en esa época seguí usando el despertador.
Y de todas maneras el mejor detalle de los móviles (ya sé que existía antes pero ahora lo uso) es el snooze, la expresión máxima de el “sólo 10 minutos más”. Personalmente, me considero un gran snoozer, mi récord son 2 horas de snoozing…
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